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La contribución de la ciencia contra la violencia en México

La contribución de la ciencia contra la violencia en México

Por Ana Luisa Guerrero 

CIUDAD DE MÉXICO ().- La detonación de múltiples disparos quebrantaron la serena madrugada del pasado 18 de agosto. Aún no se asomaban los primeros rayos del sol, pero la suerte para dos varones ya estaba echada: yacían inertes en el suelo de la calle Ferrocarril de Cintura, en la colonia Morelos de la Ciudad de México, una de las más violentas, sino la más, que alberga al mítico barrio de Tepito.

Una escena muy común en este legendario territorio de la delegación Venustiano Carranza, delineado como “cementerio de ambiciones, congregación de rateros, encrucijada de la ‘mota’ y de lo ‘chueco’, de la droga mínima y el robo artesanal”, por Carlos Monsiváis en “Días de Guardar”.

A diferencia de los múltiples homicidios que se registran en el área, los ocurridos antes de las seis de la mañana de ese sábado fueron particulares porque, gracias a las cámaras de video vigilancia de la capital mexicana, en cuestión de unas horas se pudo identificar y detener al presunto agresor y a otras cuatro personas.

Las imágenes captaron el momento en que uno de los tres sujetos apostados en la calle, dio muerte a los otros dos. De inmediato, desde el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) capitalina, se dio seguimiento al presunto responsable, ubicándolo en una vecindad en la calle Lecumberri 69, a donde acudieron elementos policiales incautando armas largas y cortas, droga y dinero en efectivo.

¿Pueden la ciencia y el trabajo  académico contribuir al combate de la problemática social de la violencia? La respuesta es sí. Actualmente, diversos investigadores trabajan en torno al aprovechamiento de la información y de herramientas tecnológicas para elaborar estrategias de inteligencia que contribuyan a la prevención y disminución de los índices delictivos. 

Recuadro / frase

Los homicidios son la mayor expresión de la violencia. La tasa de homicidios es el indicador más utilizado para comparar la seguridad a nivel local, nacional o internacional.

Analizar a nivel local

En el primer semestre de 2018 la capital del país experimentó un incremento de 12 por ciento en el número de homicidios, respecto al mismo periodo del año pasado, según la organización no gubernamental Semáforo Delictivo.

Las delegaciones Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Tlalpan, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón concentraron 78 por ciento del delito de homicidio, uno de los indicadores usados para medir la violencia.

A la par, la capital registró el mayor número de casos de lesiones dolosas con arma de fuego entre enero y julio pasado, según datosdel Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). 

Ante cifras cada vez más alarmantes en inseguridad, la política pública debe construirse desde abajo, considera el doctor David Ramírez de Garay, profesor de la Universidad Anáhuac e investigador de la organización México Evalúa. 

El académico -cuyas líneas de investigación se enfocan en el análisis cuantitativo de la criminalidad y políticas públicas para la prevención del delito-, dice a la que los diagnósticos locales permiten diseñar soluciones concretas basadas en evidencia, como el análisis espacial del delito.

A través de esta técnica realizan un estudio estadístico espacial para analizar la concentración geográfica de los delitos y con ello delinear estrategias de prevención. 

“Homicidios CDMX” es el proyecto de colaboración en el que la Secretaría de Seguridad Pública capitalina comparte las bases de datos de todos los eventos reportados como homicidio intencional entre 2006 y 2016; esta información geo-referenciada es usada por los investigadores de México Evalúa para el análisis espacial.

De esta manera han identificado los puntos críticos o “hotspots” con altas tasas de homicidios y estudiado si tienen una correlación estadística robusta con el incremento de homicidios en puntos vecinos. Asimismo, analizan los “coldspots”, es decir, puntos con tasas bajas de ese delito, rodeados de otros con índices menores, comportándose de la misma manera en un periodo determinado.

Además de que han ubicado otras dos categorías llamadas valores atípicos espaciales, en los que destaca un centro con tasas altas de homicidio rodeado de vecinos con tasas bajas, y viceversa.

Con esta información pueden diseñarse políticas públicas adecuadas a cada área. De acuerdo con el investigador Ramírez de Garay, estos datos permiten aprovechar y mejorar los recursos policiales para “tomar decisiones en qué lugar, en qué día y hasta en qué hora vale la pena que haya mayor presencia, porque el tema de recursos policiales no se resuelve con más armas o elementos, sino en cómo haces uso de ellos”.

En materia de prevención disuasiva del delito, los resultados del análisis permiten conocer los puntos de la ciudad donde suceden los homicidios e incluso, estadísticamente ubicar dónde podrían presentarse.

“Cuando ya lo saben pueden actuar de dos maneras: la disuasión, con mayor presencia policial en las zonas donde se requiere, y también de prevención, pues usando los datos que sacamos, vemos que hay casos relacionados con la violencia doméstica, donde los cuerpos se encuentran no en la calle sino al interior de las casas y hablan de violencia de género, y ese tipo de violencia puede ser prevenida desde la policía si tienes  la capacidad de detectar a las víctimas”, dice en entrevista.

Adicionalmente, pueden plantearse estrategias de prevención social con programas focalizados para atender a posibles perpetradores y a las víctimas ante problemáticas como falta de empleo, deserción escolar, presencia de bandas criminales, violencia intrafamiliar o elevado consumo de alcohol.

Recuadro / Infografía

Homicidios CDMX

- Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc son las tres delegaciones con el mayor número de reportes de homicidios entre 2009 y 2012

- Iztapalapa, Venustiano Carranza, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero e Iztacalco son las tres demarcaciones con mayor concentración de eventos en 2016

- Las colonias Morelos, Centro y Felipe Pescador, en la delegación Cuauhtémoc, son el “hotspot” con mayor número de homicidios

- Las colonias Nicolás Bravo, Emilio Carranza y Morelos, en la delegación Venustiano Carranza, conforman otro “hotspot” con gran cantidad de homicidios

Predecir los delitos

El año pasado la capital del país tuvo un promedio de 3.6 homicidios por día, la cifra más alta que se ha registrado, según datosdel Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Esta tendencia al alza ha sido una constante en la Ciudad de México. ¿Cómo predecir cuándo y dónde se registrarán los próximos homicidios? El trabajo de Carlos Vilalta, académico del Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial (CentroGeo), tiene ese propósito. 

Por medio de métodos estadísticos busca predecir los delitos y para ello utiliza datos geoespaciales, teorías criminológicas y técnicas de análisis espacio-temporales.

“Lo que quieren los tomadores de decisión es saber qué va a suceder con la mayor probabilidad y en el menor nivel de unidad de análisis manejable, que en  en política pública serían las manzanas urbanas; y en el área policial les interesan estudios predictivos en cuadrantes o sectores policiales”, dice en entrevista.

El principal reto en estas investigaciones es contar con información sobre los eventos delictivos, siendo su principal fuente, las bases de datos que pueden compartir las autoridades de seguridad pública y procuración de justicia. 

No solo se requieren las coordenadas geográficas -dice el investigador- sino también las características del delito, de los victimarios y las víctimas, así como las circunstancias alrededor de los crímenes para con ello producir diagnósticos, desarrollar indicadores y teorías, además de modelos predictivos de comportamiento.

 

Estrategia a nivel micro

La probabilidad de ser víctima de algún delito depende de diversos factores, entre ellos, el lugar en que se vive. La distribución espacial del delito está relacionado a la densidad poblacional. Ejemplo de ello es el rankingsobre los municipios con mayor índice delictivo que realizó el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, que lidera el municipio de Tecomán, en Colima, con el registro de 127.51 homicidios por cada 100 mil habitantes.

A decir del doctor Tonatiuh Guillén López, investigador de CentroGeo, estudiar los fenómenos de la violencia y promover estrategias que contribuyan a su disminución, debe realizarse desde una perspectiva micro, con el propósito de que tengan mayor incidencia.

Los diagnósticos y análisis del delito deben reconocer la diversidad en que se originan, reconociendo los contextos sociales en que se originan, no únicamente a nivel municipio, sino desde colonias y cuadras. Ello permitirá conocer las condiciones sociales de las áreas y las estrategias que pueden funcionar a razón de sus necesidades particulares.

“Al final esto nos conduce a la micro política pública, y es una política micro no porque sea irrelevante, sino porque es muy precisa a la conducción de intervención en zonas y áreas muy puntuales donde la incidencia delictiva tiene características críticas”, dice en entrevista.

El académico cuyas líneas de investigación se centran en geopolítica y territorio, destaca que en función de ello, en algunas áreas se requerirá desarrollo social y en otras acceso a la justicia en el espacio cotidiano. Ello contribuirá a disminuir las tasas delictivas.

Insertar tabla

La violencia en los municipios de México (2017)

Posición

Municipio

Entidad

Homicidios

Tasa

1

Tecomán

Colima

223

172.51

2

Chilapa de Álvarez

Guerrero

177

134.80

3

Manzanillo

Colima

222

118.O1

4

Novolato

Sinaloa

142

99.24

5

Playas de Rosarito

Baja California

108

99.14

6

Acapulco

Guerrero

834

97.70

7

Zihuatanejo de Azueta

Guerrero

128

97.55

8

Chilpancingo de los Bravo

Guerrero

260

97.05

9

Los Cabos

Baja California Sur

317

96.57

10

Apatzingán

Michoacán

112

85.73

Fuente: Seguridad, Justicia y Paz

 

Violencia, problema nacional

Durante 2017, México registró un promedio de 85.4 homicidios diarios, 26.9 por ciento más que el año anterior, según datosdel Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La violencia que se experimenta ha establecido cifras históricas. Las entidades que concentran el mayor número de asesinatos son el Estado de México, Baja California, Guanajuato, Guerrero, Jalisco y Chihuahua.

El incremento en el número de los asesinatos en los últimos años está relacionado al crimen organizado, ello en referencia a la proporción de muertes asociadas a la rivalidad entre grupos delincuenciales.

La doctora María del Pilar Fuerte Celis estudia la geografía de la violencia y el narcotráfico por medio del análisis de los eventos delictivos desde una perspectiva geográfica.

Adscrita al Programa de Seguridad Ciudadana del CentroGeo, la académica ha identificado los hechos discriminándolos en agresiones, enfrentamientos y ejecuciones entre 2007 y 2011, cuando la violencia comenzó a manifestarse crudamente en México. 

A través del estudio de las bases de datos del Programa de Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), identificó que en ese periodo de tiempo, de las 59 áreas metropolitanas del país 20 presentaron agresiones y enfrentamientos (eventos armados entre organizaciones del crimen organizados y las autoridades del gobierno), así como ejecuciones (eventos relacionados con organizaciones del crimen organizado).

La distribución territorial de la violencia durante el periodo estudiado reflejó la reconfiguración de la actividad criminal en respuesta a la estrategia de seguridad gubernamental, bajo la perspectiva de controlar los espacios que se perciben valiosos. De ahí que la violencia se trasladara a zonas urbanas debido a una transformación de las organizaciones criminales.

En el cuadernillo“Crimen organizado, violencia y disputa del territorio en México (2007-2011)”, Enrique Pérez Luján,  Rodrigo Córdova Ponce y María del Pilar Fuerte Celis destacan que los centros urbanos aparecen como territorios estratégicos debido a que permiten mayor acceso a bienes y servicios, entre ellos redes de comunicación, disposición de vehículos y servicios de vigilancia, los cuales representan ventajas para enfrentar “la guerra”.

“Entonces vamos a indicar qué es lo que está pasando con esos territorios que son estratégicos, que están cerca de carreteras, de la frontera norte o de entradas y salidas de mercancías y que, finalmente están en espacios urbanos. (Se trata) de entender realmente el crimen organizado, no solo con una georeferenciación, sino de pensar el espacio diferente, el por qué están ahí”, dice en entrevista Fuerte Celis.

A partir de esta visión, se entiende que la violencia no sólo obedece a la intención de destruir al otro, sino a otras variables que al analizarse permiten a los gobiernos tomar decisiones informadas y asertivas en torno a políticas de seguridad pública y de prevención a la delincuencia.

Por medio de técnicas de econometría espacial se evalúa que los hechos no suceden de forma aleatoria, sino que se deben a características del territorio con variables como el tamaño y las características del municipio en que se registran los acontecimientos.

“En función de estos datos empezamos a ver qué modelo podemos establecer,  primero en términos de cercanía territorial, que es la correlación espacial. Si esa información la llevamos a un modelo de econometría, podemos ver la variables que explicar por qué los hechos suceden en ese territorio”, añade.

En 2006 los acontecimientos se centraban en municipios tradicionales del crimen organizado en estados como Sinaloa, Durango, Guerreo y Michoacán. A partir de 2010 la tendencia se dispersó focalizándose de forma más violenta en zonas urbanas.

Insertar frase

“Encontramos que esos municipios con mayor exposición de la violencia tenían problemas de desigualdad económica, de inequidad de ingreso y además eran territorios cercanos a carreteras y lugares de tránsito de mercancías. También influyó la presencia de las autoridades, porque muchos de los lugares donde hubo mayor exposición de la violencia se registró enfrentamiento por parte del Estado”. 

María del Pilar Fuerte Celis, investigadora Cátedras Conacyt adscrita al CentroGeo

Conocer el fenómeno para proponer soluciones

A partir de 2006, cuando se puso en marcha la estrategia de combate al narcotráfico, comenzó un repunte paulatino del número de homicidios, teniendo su punto más álgido en 2011 con 27 mil 213 casos de carácter doloso. De acuerdo con el INEGI, las cifras han ido en aumento llegando a un máximo histórico el año pasado.

Múltiples estudios y análisis han surgido para proponen afrontar esta problemática. A decir de los académicos, el primer paso es conocer, desde todas sus aristas, el fenómeno de la violencia. 

El doctor Martín Barrón Cruz, catedrático del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) comenzó a estudiar los homicidios y se enfrentó con la problemática de la generación de estadísticas en México, debido a que los datos generados por el INEGI no coinciden con los del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

“La diferencia entre cuatro o cinco años en las cifras del Secretariado Ejecutivo con las del INEGI son más de 35 mil homicidios, es muchísimo”, dice en entrevista con la .

El programa Justice in Mexicoque desde 2009 desarrolla la Universidad de San Diego, ha realizado investigaciones sobre el tema y también ha identificado las inconsistencias en la numeralia de homicidios, tanto en las bases de datos oficiales como las generadas por medios de comunicación y consultorías.   

(Insertar gráfica de Justice in Mexico)

El investigador destaca que la diferencia de cifras, entre otras causas, puede estar relacionada a las carpetas de investigación de los eventos delictivos, en los que frecuentemente se suscitan más de un homicidio, pero solo se integra una sola carpeta; o a que los decesos se contabilizan a partir de las actas de defunción del sector salud, y muchos de ellos no pasan por esas instancias.

Es por ello que identificó a los que llama “escenarios del homicidio”.  En el primero incluye los enfrentamientos de delincuentes contra delincuentes, en los que se priva de la vida a los rivales de plaza, obedeciendo a un motivos de mercado. 

En el segundo ubica a delincuentes contra autoridades (municipales, estatales y federales) que pueden estar involucradas a algún grupo y cuando los rivales se dan cuenta de ello, los atacan; aunque también destaca el caso de autoridades que al realizar su trabajo también son privadas de la vida. Además de un tercer sub-escenario en el que las autoridades ataquen a los delincuentes, tratándose de ejecuciones extrajudiciales.

El tercer escenario referido es en el que los grupos delincuenciales atentan contra la población civil, un ejemplo fue la noche del 15 de septiembre de 2008 en Michoacán, cuando se registró un atentado con granadas en plena celebración por el Grito de Independencia en Morelia.

Historiador y criminólogo, Martín Barrón Cruz se interesó en ahondar en el conocimiento de esta problemática analizando los principales cárteles de la droga, su historia, lazos familiares y la configuración que han tenido en las últimas décadas; sus escisiones y la forma en que han transformado el mercado del tráfico de drogas en otros delitos de alto impacto. Esta investigación se plasmó en el libro “Violencia e inseguridad en México en los umbrales del siglo XXI”.

Además, al ahondar en el estudio se dio a la tarea de analizar la respuesta del Estado frente a la criminalidad, que se tradujo en el libro “Gobernar con el miedo. La lucha contra el narcotráfico”, en el que abordó la agenda de seguridad en el periodo 2006-2012, apoyada en la fuerza militar.

Conocimiento aplicado

El conocimiento que genera la academia sobre los problemas sociales es fundamental para su diagnóstico y formulación de soluciones.

La doctora María Eugenia Suárez de Garay, profesora-investigadora de la Universidad de Guadalajara, considera que la academia tiene un rol preponderante para ayudar a comprender el fenómeno de la violencia y la inseguridad. 

Pone como ejemplo el trabajo que ha realizado en materia policial, en la que desarrolló una guía de actuación formulada a partir de las experiencias que recogieron en Ciudad Juárez, Tijuana y Monterrey.

Bajo el título “Policía Comunitaria. Conceptos, métodos  escenarios de aplicación”, realizada en colaboración con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), plantea procesos de reforma de la policía democrática en México, que propicia la construcción de espacios de confianza entre policías y las comunidades a las que sirven, para hacer más eficientes y efectivas sus funciones.

“Este documento ha sido multireferido en policías mexicanas y hoy es referencia en los procesos de formación de la policía nacional de Colombia y Chile. Es considerado un libro de referencia obligada para quienes trabajamos los estudios policiales y también para las propias policías que tienen un gran interés de implementar acciones de policía de proximidad”, dice la coordinadora de la obra. 

En entrevista, Suárez de Garay destaca que, en múltiples casos, el trabajo de académicos tiene aplicaciones prácticas que contribuyen a la solución de problemas que laceran a la sociedad.

¿La academia debe atender estos temas? 

La ciencia aplicada a la vida cotidiana tiene un impacto pertinente en las sociedades. Contribuir a construir un proyecto de país desde una visión social es el objetivo de cientos de investigadores a lo largo y ancho del país.

De acuerdo con la doctora María del Pilar Fuete Celis, la academia contribuye a generar una perspectiva más amplia y comprensiva para que los tomadores de decisiones cuenten con información que les permita discernir el camino correcto.

“Desde mi posición, creo que es mejor pensar en una prevención de la violencia y la delincuencia, comprendiendo el hecho muchísimo más amplio, mirando los factores de riesgo y de impacto, mirando los factores de prevención de la violencia, para saber cuál puede ser el mejor camino”, indica.

Para el investigador Tonatiuh Guillén López, el rol de la academia en temas como la violencia e inseguridad en el país debe estar enfocado a la capacidad de análisis, de  previsión y de construcción de estrategias. Esta labor  -destaca- se está cumpliendo en tiempo y forma. 

Actualmente la academia ofrece valiosos trabajos cualitativos y cuantitativos, debido a que en las últimas décadas se han formado cuadros con estudios de posgrado en universidades nacionales e internacionales, subraya el doctor Carlos Vilalta.

“En la academia ahora estamos incorporando científicos en el estudio de la violencia e inseguridad que nos distinguiría de los estudios previos en la materia. Desde mi perspectiva, vamos provocando un incremento en el impacto, precisamente por esta mayor calidad y precisión al generar perspectiva científica en nuestras contribuciones”, señala.

De esta manera, con herramientas metodológicas adecuadas es posible el desarrollo de sistemas de información pública que contribuyan al tan anhelado propósito de pacificar el país.