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Salvador Valdovinos, entre el laboratorio y el quirófano


Por Francisco Torres

Monterrey, Nuevo León. 23 de enero de 2019 (Agencia Informativa Conacyt).- Quienes piensen que la investigación y la práctica no son compatibles, seguramente no conocen a Salvador Valdovinos Chávez. Al llegar a la entrevista previamente acordada, el lugar es sumamente atípico para un investigador, pues se trata del octavo piso del Hospital Metropolitano de Monterrey, uno de los más concurridos del estado.

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El doctor Valdovinos saluda amablemente, con bata médica y su infaltable estetoscopio. Viene de consulta y está listo por si en cualquier momento tiene que volver a la acción, aunque de sacrificar la entrevista se trate.

“Soy médico internista en el Hospital Metropolitano Bernardo Sepúlveda. Estudié medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México, y la verdad no había médicos en la familia, fue una iniciativa que estimé apropiada para mi preparación, porque me sentía con la capacidad para hacer algo más para ayudar a la gente”.

Poder atender a los pacientes fue una de sus motivaciones para determinar que usar bata y portar un estetoscopio como parte de su indumentaria era su vocación; sin embargo, también cierta curiosidad lo invadía.

“El otro aspecto es porque me gustaba tener explicaciones de las cosas, de las enfermedades, de los fenómenos de la naturaleza. De tal suerte que al terminar la carrera de medicina, me metí en el Centro Médico Nacional, que ahora es Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social, a estudiar medicina interna”.

Salvador Valdovinos explica que la medicina interna es una de las cuatro especialidades troncales de la medicina, además de la cirugía, la ginecología  y la pediatría.

“Escogía la medicina interna que tiene que ver con las enfermedades en las personas adultas que, eventualmente, al menos de primera intención, no requieren de ningún procedimiento quirúrgico. Somos como pediatras, pero de adultos”.

Aunque sus estudios los cursó en la Ciudad de México, llegó a Nuevo León por una sencilla razón: “Me casé con una regia y ya nos tocaba venir aquí”.

De la práctica a la investigación

1-medinter2319.jpgDoctor Salvador Valdovinos.“Estuve un momento muy corto en el área de emergencia en el Hospital No. 25 del IMSS. De ahí me pasaron, por mi inclinación hacia las cuestiones académicas, al Departamento de Enseñanza e Investigación. Entonces, más o menos desde 1984, tomé el puesto de jefe de Enseñanza e Investigación en ese hospital”.

Una vez posicionado en el área de investigación, una de sus primeras labores fue desarrollar, junto a los médicos y residentes, proyectos de investigación científica.

“Ahí empecé a buscar desarrollar iniciativas de esa índole. En 1994, pasé al servicio de investigación científica de la delegación del Seguro Social en Monterrey, y estuve 10 años organizando los esfuerzos en las clínicas, hospitales y, sobre todo, en los centros de investigación que hay en el estado”.

Gracias a su experiencia en atención de pacientes, Salvador Valdovinos logró vincular instituciones cerradas de investigación, con las actividades cotidianas que se llevan a cabo en centros médicos de la localidad.

“De esa manera, nació mi inquietud en trabajar de manera vinculante en algo que yo pudiera también meter la mano como internista, como médico clínico”.

Precisamente por eso, al jubilarse en 2006, se desempeñó durante un año como director de Salud en el municipio de García, en Nuevo León, donde se encontró con muchas carencias, por lo que detectó una oportunidad para organizar una red.

“Quería que, como municipio, tuviéramos unidades para atender principalmente los aspectos preventivos de salud, como vacunas, pesar a los niños, tratar a las mujeres embarazadas. Y cuando esto estaba sucediendo, me contactó un investigador de San Antonio: el doctor Raúl Bastarrachea”.

Dicho investigador buscaba asociarse con el municipio para hacer un estudio para identificar las razones por las que se desarrolla la obesidad. Esto lo llevaría a otra etapa como investigador en su carrera.

Genética y obesidad

“Me trajeron al Hospital Metropolitano porque se estaba desarrollando un sistema de residencias muy importante, apoyado por el Tecnológico de Monterrey, y necesitaban a alguien que coordinara las actividades científicas y académicas. Entonces empezamos a preparar a los residentes, pero busqué traerme la propuesta que me habían hecho de San Antonio”.

Desde 2007, Valdovinos tuvo a su cargo la Coordinación Académica del hospital, actividad que le permitió continuar el desarrollo del proyecto sobre genética y obesidad.

Por eso, actualmente es encargado del proyecto Genética de las Enfermedades Metabólicas en México (GEMM), en el que se encargan de tomar muestras a personas con grupos familiares con obesidad, comparándolo con otro que no lo tenga.

“Lo que buscamos es ver si existen algunas características en esos grupos familiares, poder ver si hay reacciones de los diferentes grupos familiares. Y a esas personas que participan en el estudio, las hemos conseguido en las salas de espera y con gente que viene al hospital”.

 

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