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Hibridación de echeverias en la UNAM


Por Ricardo Capilla Vilchis

Ciudad de México. 29 de noviembre de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- La hibridación de plantas es el proceso en el cual se cruzan dos especies diferentes, ya sea que pertenezcan al mismo género (intergenérico) o a géneros distintos (intragenérico), con el fin de obtener una planta nueva que combine características de sus parentales.

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Dentro de la Colección Nacional de Crasuláceas del Jardín Botánico del Instituto de Biología (IB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la maestra en ciencias Ángeles Islas Luna y la bióloga Noemí Hernández Castro llevan a cabo esfuerzos para la hibridación de plantas del género Echeveria, exclusivo del continente americano y de las cuales el Jardín Botánico resguarda casi 100 por ciento de las 140 especies reportadas.

Islas Luna relata que desde antes de su llegada al Jardín Botánico en el año 2010 ya se habían empezado a producir algunos híbridos de manera muy esporádica, ya que no se contaba con las condiciones adecuadas para lograrlo. No fue sino hasta finales del año 2014 cuando se inicia formalmente con las tareas de hibridación.

“Empezamos a trabajar juntas en este proyecto produciendo híbridos, pero también para que exista un registro de ellos de tal forma que quien los produzca tenga un respaldo como autor o de propiedad de algún híbrido en particular”, expresó Hernández Castro.

1-colecchibri2917.jpgAsimismo, Islas Luna indicó que el proyecto responde a la necesidad de obtener especies que requieran poco cuidado y que se adapten a las condiciones ambientales de la ciudad para su utilización en azoteas y muros verdes. Además de la resistencia, también se busca crear plantas con características estéticas agradables y utilizarlas con propósitos ornamentales.

El proceso de hibridación

Primero se debe esperar a que las dos especies que se pretende cruzar coincidan en su floración. Una vez que las flores están maduras, el polen de uno de los parentales se coloca sobre el estigma del otro parental y después de un mes o mes y medio, dependiendo de las especies, se recolecta el fruto de la planta, pues dentro de él están las semillas del nuevo híbrido.

Una vez recolectadas las semillas son puestas a germinar y, al cabo de seis meses, las plántulas se han desarrollado lo suficiente como para resistir ser trasplantadas del semillero a una charola de cavidades, en donde pasarán un periodo de cinco meses a un año. Pasado ese tiempo alcanzan un tamaño más grande y son transferidas a un invernadero en donde cada una estará en macetas individuales hasta alcanzar su floración y ser estudiadas y caracterizadas.

Para poder llegar a obtener un híbrido con determinadas características es un proceso de prueba y error. “Existen híbridos que no son muy homogéneos, tiene rasgos que parecen de una planta pura, mientras que hay otros que sí sacaron la combinación de ambos. Todos los individuos que resultaron son más homogéneos. Los checamos constantemente para ver su salud y resistencia”, destacó Islas Luna.

Hasta el momento se tienen cinco híbridos; Itayuu, mezcla de Echeveria lutea y Echeveria paniculata; Itacava, mezcla de Echeveria lutea y Echeveria paniculata; Mixtli, mezcla de Echeveria laui y Echeveria strictiflora; UNAMI, mezcla Echeveria colorata y Echeveria chihuahuensis; y Stone princess, mezcla de Echeveria humilis y Echeveria unguiculata.

Estos híbridos fueron nombrados conforme a las normas del Sistema Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS), que dictan que no se puede hacer referencia a la morfología o color del híbrido.

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